
Haciendo balance, no puedo dejar de llorar y sentirme triste al recordar que este año la salud nos ha dejado un poco de lado a toda mi familia, también ha sido un año de pérdidas, el año en el que he perdido la ingenuidad, he perdido familiares, tambien he perdido a gente que estaba cerca mío; quiero creer que cada uno tenía trayectorias divergentes a la mía, o invluso versionando a los Panchos, diría que el tiempo y la distancia es el olvido, que el mundo es eso: un cúmulo de casualidades que tarde o temprano se acaban.
Hice la prueba de cuántas personas me llamarían si yo no llamara primero. El resultado fue demoledor. A veces, la realidad es la mejor de las medicinas para curarte la ingenuidad. Lo que no tengo claro es en qué lugar me coloca esto, quién soy ahora y qué habilidades tengo para seguir viviendo como hasta ahora con esperanza e ilusión…
Pero, por contrapartida me encanta cuando la vida me sorprende gratamente, esos momentos inesperados que te hacen felices, existen almas sensibles capaces de sentir y soñar, que por una de esas casualidades del caprichoso destino, un día sin saber cómo, te tocan con su varita mágica en el corazón y te hacen sonreír, son personas que van a dejar huella en tu vida….
Una mención muy especial a mi amigo, mi pareja, mi cómplice, que ha estado a mi lado en cada uno de esos momentos, en los que te sientes una mierda, y inmensamente diminuta e indefensa ante la adverisad. Citando a mi amiga Montse: 'Pase lo que pases no dudes que eres lo mejor que hay. Que NADIE te haga sentir menos. Brilla'
Ha pasado un año y sigo como siempre, en el mismo lugar, y la misma situación que el año pasado. Espero salir de este bucle, de este círculo vicioso que nos arroja a un nuevo año, que antes de empezar ya nos tiembla en las manos con esos miniempleos con minisueldos para esas minisociedades con miniderechos, un año con incertidumbre, con frío, con demasiado frí, sobre todo el el alma. Empezar de nuevo dándole al reset, como cuando el ordenador se atasca, cuando se vuelve loco y al final no te deja avanzar, te impide seguir hacia adelante… cuando al final sólo te queda la solución de apagarlo y esperar ansioso que al encenderlo su locura haya desaparecido y se reinicie sin el lastre anterior. Nuevo, todo entero para nosotros. Con la pantalla blanca, esperando las palabras oportunas para escribir adiós, FIN, y bienvenido, COMIENZO.
¿Y si fuera esta misma noche? ¿Y si empezáramos de nuevo? Sí, ya sé, todos los años para estas fechas sufro ataques dickensianos, pero ¿y si pudiéramos hacerlo?, ¿si dejáramos el mundo en off para volver empezar de nuevo…? ¿Os lo imagináis?